EL TITAN: DUREZA Y SUFRIMIENTO
Llegó la transición, y comenzó lo que los triatletas más tememos, la carrera. Hay que pensar que ya estamos muy, pero que muy, escasitos de fuerzas. Sabía que me quedaban 21 km para finalizar el Titan, pero no tenía ni la más remota idea de la dureza de los mismos. Tuve que parar un par de veces porque las cuesta eran enormes y no podía con ellas. Podría contar muchísimas cosa, buenas y malas, que pasaron por mi mente en el transcurso de la prueba, pero prefiero que caigan en el olvido o que sean mera anécdota de una de las tantas pruebas como he realizado. Al final coroné la plaza del pueblo de Zahara en donde se encontraba la linea de meta. Me resultó grandiosísimo el terminar ese triatlon, fruto de mucho esfuerzo, mucha disciplina en los entrenos, mucho, pero que mucho sufrir y sobreponerse al sufrimiento, y porque no, mucho disfrutar con el sufrimiento. Los últimos metros me resultaron de un placer inmenso.
Por último comentaré que quedé el cuarto en mi categoría de veteranos (6 horas 30 minutos), pero lo fundamental era el terminar esa prueba, y eso se logró.
He esperado un año (2010 a 2011) para hacer un relato del Triatlon TITAN Sierras de Cádiz. Primero quería hacerlo como participante y posteriormente como espectador.
Es una prueba que por estos contornos tiene fama de dureza y a la vez de belleza. Dureza por los trazados en la que se desarrolla y belleza por el paisaje en donde está enclavada y transcurre, las sierras de Cádiz.
En los años ochenta estuve destinado, profesionalmente, en estos lugares y más concretamente en Ubrique, próximo a Grazalema y Zahara, y claro hablar de estos pueblos es nombrar ciertos lugares míticos como son el puerto de las Palomas, el Boyar..etc. No podía dejar de escapar la posibilidad de participar en este evento deportivo como es el TITAN, y así lo hice, me inscribí junto con Rafa y comenzó la preparación del mismo. Al tener que formar parte de un tribunal de oposiciones, estuve todo el mes de Julio ocupado en ello, lo cual me restó tiempo de entreno y fue ya en Agosto cuando comencé a entrenar con cierta seriedad: cuestas en bici y en carrera a pié. No obstante sentía ciertas molestias en la rodilla izquierda como consecuencia de mi artrosis. Un día de Agosto me trasladé a Zahara para probar el circuito en bici. No sabia lo que es el viento de levante en la sierra. Me dejó destrozado. Cuando llegué al coche en donde me esperaba Elena, creía morirme de agotamiento físico y mental. Vamos: totalmente destrozado como nunca lo había estado. En ese momento me comentó un triatleta, que también andaba por allí: que ahora debería ponerme las zapatillas y hacer 21 km por aquella cuestarronas. Lo vi imposible. ¿En qué berenjenal me he metido yo?. Sabia que tenia fama de duro pero no me lo imaginaba así. Cuando llegué a Málaga estuve hablando con Sergio, y comentándole que lo veía imposible. No obstante le pedí que me acompañara un día en el coche y repetir para cambiar impresiones, Así fue, salimos temprano hacia Zahara, y él en el coche y yo en la bici comenzamos desdel pantano la subida al puerto de las palomas,12 km de 1ª categoría, al finalizar, todo perfecto: 15km de velocidad media y muy buenas sensaciones. Cuando terminamos la bici, hicimos 12 km de carrera, con el subidon al pueblo, y para finalizar estuvimos nadando un ratito. La experiencia fue muy positiva, sobre todo para contrarestar lo negativo del día anterior.
Es una prueba que por estos contornos tiene fama de dureza y a la vez de belleza. Dureza por los trazados en la que se desarrolla y belleza por el paisaje en donde está enclavada y transcurre, las sierras de Cádiz.
En los años ochenta estuve destinado, profesionalmente, en estos lugares y más concretamente en Ubrique, próximo a Grazalema y Zahara, y claro hablar de estos pueblos es nombrar ciertos lugares míticos como son el puerto de las Palomas, el Boyar..etc. No podía dejar de escapar la posibilidad de participar en este evento deportivo como es el TITAN, y así lo hice, me inscribí junto con Rafa y comenzó la preparación del mismo. Al tener que formar parte de un tribunal de oposiciones, estuve todo el mes de Julio ocupado en ello, lo cual me restó tiempo de entreno y fue ya en Agosto cuando comencé a entrenar con cierta seriedad: cuestas en bici y en carrera a pié. No obstante sentía ciertas molestias en la rodilla izquierda como consecuencia de mi artrosis. Un día de Agosto me trasladé a Zahara para probar el circuito en bici. No sabia lo que es el viento de levante en la sierra. Me dejó destrozado. Cuando llegué al coche en donde me esperaba Elena, creía morirme de agotamiento físico y mental. Vamos: totalmente destrozado como nunca lo había estado. En ese momento me comentó un triatleta, que también andaba por allí: que ahora debería ponerme las zapatillas y hacer 21 km por aquella cuestarronas. Lo vi imposible. ¿En qué berenjenal me he metido yo?. Sabia que tenia fama de duro pero no me lo imaginaba así. Cuando llegué a Málaga estuve hablando con Sergio, y comentándole que lo veía imposible. No obstante le pedí que me acompañara un día en el coche y repetir para cambiar impresiones, Así fue, salimos temprano hacia Zahara, y él en el coche y yo en la bici comenzamos desdel pantano la subida al puerto de las palomas,12 km de 1ª categoría, al finalizar, todo perfecto: 15km de velocidad media y muy buenas sensaciones. Cuando terminamos la bici, hicimos 12 km de carrera, con el subidon al pueblo, y para finalizar estuvimos nadando un ratito. La experiencia fue muy positiva, sobre todo para contrarestar lo negativo del día anterior.
Seguí entrenando hasta que llegó el día de la prueba, último domingo de septiembre a las 8 de la mañana. Con el neopreno puesto, y todos los demás preparativos (bici, zapas,..etc) listos, comenzó la prueba con el tradicional cañonazo en el pantano de Zahara. Dos kilómetros a nado, que a decir verdad no les tenia miedo, el miedo venia luego. No me salió mal, 36 minutos, y todo bien.
Comencé el tramo de bicicleta, en que que me fui reservando mucho, no quería reventarme y luego no poder correr como a mi me gusta. Tras subir dos puertos de primera (palomas y boyar) y un segunda (palomillas), hice un descenso que hasta los jueces y demás paticipantes, les daba miedo, nunca había bajado así.
Llegó la transición, y comenzó lo que los triatletas más tememos, la carrera. Hay que pensar que ya estamos muy, pero que muy, escasitos de fuerzas. Sabía que me quedaban 21 km para finalizar el Titan, pero no tenía ni la más remota idea de la dureza de los mismos. Tuve que parar un par de veces porque las cuesta eran enormes y no podía con ellas. Podría contar muchísimas cosa, buenas y malas, que pasaron por mi mente en el transcurso de la prueba, pero prefiero que caigan en el olvido o que sean mera anécdota de una de las tantas pruebas como he realizado. Al final coroné la plaza del pueblo de Zahara en donde se encontraba la linea de meta. Me resultó grandiosísimo el terminar ese triatlon, fruto de mucho esfuerzo, mucha disciplina en los entrenos, mucho, pero que mucho sufrir y sobreponerse al sufrimiento, y porque no, mucho disfrutar con el sufrimiento. Los últimos metros me resultaron de un placer inmenso.
Al finalizar, mentalmente, le dedique la prueba a todos los triatletas que sin tener unas cualidades excelentes, se hacen a ellos mismos, a base de superación diaria. Y pensé, que para llamarse triatleta de LD, había que hacer un Titan. Como luego le comenté a mis compañeros.
La experiencia fue maravillosa y valió la pena. Conocí a Ramón Garcia, que me invitó a que realizara al menos un ironman, para probarlo, y pensé en realizar el mismo que a él le había dado la clasificación a Hawaii, el IM de Regensburg (Alemania).
Estuve felicitando a los organizadores por lo bien que lo hacen y por el empeño que le ponen a que los demás disfrutemos de su trabajo.
Voy a terminar como al comienzo. Transcurridos dos años, tiempo más que suficiente para el reposo y aclarado mental, hoy, por hoy, pienso que si mi naturaleza me lo permite, no me importaría nada volver a realizar el titan, pero con la edad de 60 años. Se que es un reto casi imposible, pero hay queda.
