musica

miércoles, 4 de mayo de 2011




I MARATON


CIUDAD DE MALAGA

Normalmente, todas las maratones se celebran los domingos, pero esta, y como excepción, se celebró el lunes día 9 de diciembre del 2010.

Cuando fue convocada, no tenia del todo claro que fuese a hacerla, quizás aún me acordaba de las malas sensaciones experimentadas en Berlín y de lo duro que se hace en esas condiciones terminar una maratón. Pero fue en la popular del Corte Ingles cuando mi amigo Jesús me comentó que todos los atletas malagueños teníamos el compromiso moral de apoyar con nuestra participación dicho evento, y máxime yo que soy uno de los veteranos de la provincia. Comencé a entrenar física y mentalmente, una maratón aunque sea en tu casa es una maratón, o sea 42.195 k. Pensé que era el momento de cambiar mi forma de actuar, ya no hay que bajar de las 3 horas, ni mantener ritmos de 4 minutos el kilómetro, ni tanta serie, ni rodajes de 28 k, ... etc., solo hay que correr y divertirse. Así estuve un mes en el que solo hacia rodajes y nunca más de 90 minutos. Conforme se aproximaba la fecha los fantasmas del pasado me daban vueltas por la cabeza y no quería pensar en el sufrimiento que supuso la última maratón.
El día de la carrera me levante temprano, como siempre, no hacia frío pero estaba lloviendo a cantaros y pensé que seria buenísimo que suspendieran la prueba, aunque eso no es así. Llegue al estadio donde pude saludar a paisanos y amigos. No tenia estrategia alguna solo la de correr sin
sufrir en exceso. Para tal fin salimos juntos Rafa, su padre y yo, a ritmos bajísimos, e incluso paramos para ponernos el chubasquero y hacer pis. Daba igual no había prisa, se trataba de terminar lo mejor posible. En el kilómetro 10, Rafa me dice: que si deseo tirar que no me de corte y que tire, y sin darme cuenta me voy adelantando paulatinamente hasta encontrar mi ritmo. Pasé la media maratón en 1 h y 45 m y mis sensaciones eran buenísimas, con lo que seguí tirando como lo estaba haciendo, o aún más. Iba de lujo, aunque sabia, por experiencia, que la maratón comienza en el kilómetro 30. Pero nada, iba bien y a ritmos fuertes.
Me alié con un compañero de carrera, Jesús, un neófito en el tema, y fuimos hasta el 36, donde ya no podía seguir mi ritmo. Se quedó perplejo cuando le comenté que estaba nuevo y que podía tirar a tope hasta meta, como así hice.
Sergio, que marchaba como acompañante de bici, me vio en los dos últimos kilómetros, quedándose sorprendido de la velocidad a la que rodaba, 15 y 16 k/h.
Terminé en 3 h. y 15 m., pero con unas sensaciones de entereza formidables, como nunca las había tenido; incluso llegué a pensar en que podía haber mejorado el tiempo de no ser por las interrupciones y la lentitud del principio. También me quedó muy claro que dichas sensaciones de fortaleza y de fondo se deben al entrenamiento del triatlón que es mas completo que solo el de carreras a pié, e incluso pienso que es menos lesivo.